Abrí los ojos tirado en mi cómoda cama, mirando el techo inclinado color blanco de mi cuarto, miro pensativo las ranuras que separan las planchas de madera contrachapada con las que fue construido. Mientras recorro con la vista el espacio entre las maderas y recuerdo la noche anterior, salí con unos amigos a beber cervezas y algunas bebidas alcohólicas mas fuertes combinadas con gaseosa, fue una divertida y alocada noche, sin embargo me llama la atención la laguna mental que detecto cuando intento recordar el trayecto que me llevo desde la pequeña roca con forma ovalada sobre la que me encontraba sentado junto a Andrea, hacia la cama sobre la que ahora me recuesto, aun con las sabanas y frazadas armadas pues al parecer ni siquiera tuve tiempo de cubrirme antes de caer en el sueño por la borrachera. Pero en fin, es algo común hoy en día que en fiestas demasiado alocadas los jóvenes bebamos hasta perder la conciencia, o al menos eso es lo que muestra el noticiero en televisión, por lo tanto no hay de qué preocuparse.
Luego de pensar un buen rato decido ponerme en pie, sin necesidad de buscar zapatillas para ponerme puesto que ni siquiera me quite la ropa antes de acostarme. Mientras me sentaba en la cama observe el escritorio donde regularmente dejo mis pertenencias antes de entregarme al placer del sueño y noto que no se encuentran allí, reviso entonces los bolsillos de mis pantalones en busca de mi celular y mi billetera y tampoco doy con ellos ahí. Tengo una sensación extraña, diferente a cualquier otra resaca que recuerde, supongo que realmente me excedí esta vez con el alcohol. Me dirijo a la puerta blanca que contrasta con las paredes pintadas de un fuerte color verde de mi habitación, al salir al comedor me extraña la ausencia de mi familia, que regularmente están ya en pie cuando yo me integro a la rutina del hogar el día después de que salgo de fiesta.
Me dirijo entonces hacia sus piezas, rodeando la antigua mesa rectangular de madera que gobierna la habitación y cruzando el portal que conecta el salón de estar con el comedor, a medida que mis pasos suenan en un eco profundo al pisar las maderas que componen el suelo de esta habitación, comienzo a notar un extraño ambiente de caos sobre la pequeña mesa adornada con aires coloniales que sostiene una florero junto a la puerta principal, ante mi curiosidad acudo al dormitorio de mis padres encontrándome con un panorama similar, todo tirado, el bolso de mi madre y su contenido desparramado en el piso, de inmediato doy la vuelta en busca del cuarto de mi hermano para encontrarme con un panorama no muy distinto.
El apretón en el pecho provocado por la preocupación es inminente, me apresuro de vuelta al salón de estar donde también se encuentra el único teléfono de la casa, me dirijo hacia el sofá de múltiples tonos marrones y verdes también con decoración al estilo colonial y me dejo caer en sus esponjosos cojines con el objetivo de utilizar el teléfono para conocer el paradero de toda mi familia. Mientras cojo el teléfono recuerdo que mi hermano también había salido de fiesta y mi mente no tarda mucho en pensar lo peor, quizás tubo algún accidente y mis padres salieron en su auxilio o incluso a reconocer su cadáver, me apresuro a llevar el auricular a mi oídio solo para notar que el teléfono se encuentra aparentemente muerto.
Sin mucho más que hacer me resigno a soportar la preocupación y ver si me quito esta extraña sensación que atribuyo a la resaca, sirviéndome un contundente desayuno y bebiendo una gaseosa. Decidido a hacer un día normal me dispongo a la tarea de buscar las monedas que pueda encontrar regadas por toda la casa para poder salir a comprar la bendita bebida de fantasía sabor a piña que ayuda a pasar los efectos de una noche de juerga. Sin embargo ese día tenia suerte, pues del bolso de mi mama que estaba tirado en su habitación sobresalía un billete de valor suficiente para ir a comprar al almacén, que no queda a más de dos cuadras de mi hogar. Saliendo a la calle cruzo el pequeño sendero rodeado de las plantas y flores que mi madre con tanto esmero cuida para mejorar la fachada del lugar, mientras camino con los ojos clavados en la vereda sigo pensando en las opciones para explicar la ausencia de mi familia, mas de alguna vez habían salido todos temprano a comprar mercadería o pescado para el almuerzo, sin embargo esta vez era sumamente sospechoso el estado de la casa. Comprada ya mi gaseosa me dispuse a preparar un par de huevos fritos para el desayuno.
Así pasó la mitad del día, sin ninguna novedad, mientras dormitaba en mi cama un tanto pensativo intentando recordar los fragmentos perdidos de mi memoria en la noche anterior, normalmente mis aventuras bohemias culminaban en el auto de mis padres conducido por algún amigo que no acostumbrara beber que se quedaba a dormir en mi casa. Sin embargo esa noche había salido a pie y la forma de volver a mi hogar dependería de algún compinche que si hubiese salido en su automóvil, al ir a la cocina en busca de algo para saciar mi hambre hasta la llegada de mi familia, con lo que debía ser el almuerzo, me percato que el reloj de pared ubicado toscamente sobre el mesón marcaba ya las seis y quince minutos, en ese momento la preocupación por mi familia volvió a meterse en mi conciencia. De tal modo que decidí prender el computador con objeto de ver si mi hermano se encontraba conectado desde la casa de algún amigo, o al menos poder pedir a algún conocido que le enviara un mensaje de texto al celular de mi parte para que se comunicara conmigo, de vuelta en mi habitación sentado ya frente al aparato note que no encendía, y me levante dispuesto a revisar el enchufe que mas de alguna ves era desconectado por mi padre con ningún objeto aparente más que el de molestar o quizás sancionarme de algún modo por dejar los aparatos encendidos cuando me voy, mayor fue el asombro al constatar que la toma de la corriente estaba perfectamente ubicada. Preocupado en parte me apresure a intentar encender la luz para verificar si había electricidad, algún alivio me produjo ver que el foco tampoco encendía, hubiese sido mas trágico que fuese un problema de tan preciado objeto en mi vida que contiene mis fotos, mi música, mis escrituras, prácticamente es donde se almacena todo lo que refleja quien soy de una forma más práctica. Ante la imposibilidad de hacer nada dentro de mi hogar fuera de ordenar, cosa que aborrecía de manera absoluta, decidí dormir un poco más, dado que aun no me quitaba esta resaca tan particular, de modo que volví a recostarme sobre la suavidad de mi cama aun armada con sus frazadas perfectamente estiradas y me deje llevar por el sueño.
Desperté aproximadamente una hora después, sin que llegara aun algún miembro de mi familia, entonces me apreste a ducharme cogí mi toalla colgada en la silla y me dirigí al baño pintado completamente de blanco con remaches cromados, me introduje en la ducha descorriendo la graciosa cortina con patitos de hule dibujados que mi madre compro en alguna liquidación. Una vez aseado completamente me deje correr el agua tibia por el cuerpo un buen rato para disfrutar de la grata sensación, tras un par de minutos mientras intentaba adivinar el paradero de mi familia pensé que quizás estaban adelantando trabajo en la oficina de mis padres por lo que decidí cortar el agua y vestirme para ir caminando hacia allá, pues no quedaba a más de quince cuadras y caminar me haría bien para despejar un poco mi cuerpo castigado por los vicios. Entonces volví a cruzar el antejardín para ir a dar a la calle, rumbo a donde suponía encontraría al fin a mi familia, mientras caminaba observaba un camión con un gran estanque regando la hierba que crece en el bandejón central de la avenida, noté la liviandad con la que me sentía ese día, ''amanecí con energías'' me dije a mi mismo, en el camino vi venir a una conocida de algún lugar, no podía recordar nada mas aparte de que Daniela era su nombre, la mire con ánimos de saludo y al ver que no miraba hacia mi le llame por su nombre, llamado que ignoro completamente y siguió caminando como si nada. Al llegar a la oficina de mis padres vi salir de la puerta a mi madre con unos papeles en la mano, se subió a su automóvil y salió a toda velocidad, tal era su urgencia que no se percato que yo venía a escasos metros del lugar y tampoco noto mis señas y gritos, es entonces cuando supuse que algo realmente grave había ocurrido la noche anterior, seguramente con mi hermano, y tenía que lograr comunicarme con alguien para que me pusiesen al día de los hechos.
Marcus Nesta
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