sábado, 15 de octubre de 2011

Un nefelibata moderno

Hace mucho tiempo que no escribía. Aun no comprendo con certeza por que el insomnio me genera esta inspiración literaria, quizás el cansancio en mi cerebro activa alguna cosa extraña dentro del, no sé. Lo importante es lo que quiero plasmar en estas palabras, resulta que cuesta demasiado definirme, me considero alguien con ideas claras, ideales fijados, conceptos divergentes al común de la gente, creencias propias que yo tampoco creo.
Es extraño esto de no creer mis propias creencias, resulta que para mí la sociedad actual crea una idealización de la realidad que resulta inalcanzable, es decir, desde pequeños nos enseñan como deberían ser las cosas, lo bonita que debiese ser la vida, y lo feliz que deberían estar todos en el mundo con sus lindas vidas. Al crecer comienzas a percatarte de que todo eso que creías posible es simplemente imposible, en un nivel está la vida real y diez niveles más arriba está la vida feliz. Obviamente en un comienzo cuesta demasiado asumir que la realidad no es tan buena como pensabas que sería tu vida algún día, que toda esa perfección, belleza, felicidad y armonía no son cien por ciento reales. Me costó mucho tiempo, años incluso, aceptar este despertar como algo factible, tardé demasiado en aceptar esta realidad palpable como la realidad en la que desarrollaría mi vida, es difícil aceptar todo esto sin que te afecte emocional y anímicamente, pero finalmente encontré una solución, como es común en mi no busque autores, no busque el intelecto ajeno para suplir el propio.
Siempre me he considerado un filosofo moderno, en el sentido de que no me agrada demasiado leer a los ‘’grandes autores’’ de la historia, no me gusta apadrinar y colgarme de ideas o razonamientos que otras personas hicieron, quizás un librepensador, quizás filosofo, quizás solo un idiota mas del mundo con tiempo libre. El punto es que así como casi todas las cosas en las que creo y predico, la solución a esta disyuntiva tuvo su origen en una mezcla de la información reconocida como ‘’cultura general’’, que también podríamos llamar ‘’lógica colectiva’’, sumado a la propia introspección, reflexión y análisis de los hechos y condicionantes.
La única forma en que pude aceptar que el mundo no sería tan lindo como yo creía, que mi vida no sería tan perfecta como siempre soñé fue separándome en dos seres totalmente independientes. Solo así logre seguir creyendo en tener una pareja con la que seré feliz toda mi vida, que tendré una linda casa, no lujosa, pero si acogedora, que tendré hijos que heredaran todo lo positivo de nosotros dos. El único modo que me permitió seguir creyendo que algún día toda persona valdrá lo mismo ante los ojos de la sociedad, que erradicaremos la violencia injustificada, que podremos contener o eliminar el odio de nuestros corazones, que realmente este planeta será un buen lugar para vivir. Pues hoy en día manejo dos personalidades, es como si mi cerebro hiciera la separación real de los dos hemisferios, pues por un lado está el Mauricio lógico, que analiza cada situación de forma fría, que calcula cada movimiento que haga en la vida y que sabe que las cosas no son tan así, mientras que por otro lado se encuentra ese Mauricio soñador que sigue creyendo en las personas, que sigue creyendo en el amor y la bondad, en un mundo ideal y más justo.
Es algo complicado, pero necesario, es simplemente imposible lograr llevar una vida feliz si tu naturaleza de analizar todo te dice a cada segundo que todo lo que anhelas alcanzar en algún momento de tu vida nunca llegará, por lo que simplemente ignoro esa parte, solo le presto atención cuando sea necesario, cuando una buena y profunda conversación lo amerite, cuando la introspección y meditación diaria digan que es necesario poner un poco de lógica a los pensamientos. En palabras más simple, sigo siendo un soñador, sigo creyendo que un día todo podría estar mejor, porque eso es lo que debe hacer un nefelibata, como me gusta autodenominarme, porque esa es la única manera en que puedo hacer de este mundo un lugar mejor, pero sigo teniendo ese valioso intelecto y capacidad que la vida me dio, y que por cierto agradezco cada día de mi vida, sin embargo lo utilizo para lograr mis metas y no permito que acabe con mis sueños como le sucede a todo aquel que se deja llevar por el lado racional de su ser.

Marcus Nesta

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